San Francisco se quedó con el desafío: el IPEA 222 ganó las Olimpiadas de Bioenergía y Valor Agregado en MECA26

Con 15 instituciones secundarias de distintas localidades de Córdoba, la competencia puso a prueba los conocimientos de los estudiantes sobre bioenergía y agregado de valor. El IPEA 222 Agrónomo Américo Milani, de San Francisco, se consagró campeón y recibió un premio de $2 millones. El IPEM 401 de La Palestina obtuvo el segundo lugar y se llevó $1 millón.

El conocimiento también tuvo su lugar en MECA26. Este jueves, en la Sociedad Rural Villa María, estudiantes de escuelas secundarias de distintas localidades cordobesas se enfrentaron en las Olimpiadas de Bioenergía y Valor Agregado “Mario Bragachini”, una competencia que combinó aprendizaje, estrategia y velocidad para responder sobre uno de los sectores productivos centrales de la región.

La iniciativa, coordinada por Jesicca Gassino, reunió a 15 instituciones educativas, cuyos equipos estuvieron conformados por tres alumnos y acompañados por su cuerpo docente. Previamente, cada delegación había recibido material de estudio específico para prepararse para el desafío.

Durante más de tres horas, desde las 9 hasta las 12:30, los estudiantes pusieron en juego todo lo aprendido en una competencia que fue ganando intensidad a medida que avanzaban las rondas.

La definición llegó a través de cuatro rondas de preguntas, que permitieron establecer con claridad el segundo puesto, pero dejaron una situación mucho más ajustada en la pelea por el campeonato: cuatro instituciones quedaron empatadas en lo más alto y debieron enfrentarse en una instancia definitoria para determinar al ganador.

Finalmente, la victoria quedó en manos del IPEA 222 Agrónomo Américo Milani, de San Francisco, que logró imponerse y quedarse con el primer puesto de las Olimpiadas de Bioenergía y Valor Agregado.

El segundo lugar fue para el IPEM 401 Intendente Alejandro Cativelli, de La Palestina, que completó una destacada actuación en la competencia.

La participación tuvo además un marcado carácter regional. Entre las instituciones presentes hubo escuelas de Villa María, Oncativo, James Craik, La Palestina, Cavanagh, Almafuerte, Alto Alegre y Villa Nueva, entre otras localidades.

Conocimiento que también tiene premio
Además del reconocimiento por su desempeño, los equipos ganadores recibieron importantes premios económicos.

El IPEA 222 de San Francisco, campeón de la competencia, se hizo acreedor de $2.000.000, aportado por las empresas AcaBio y PowerBio.

En tanto, el IPEM 401 de La Palestina, por su segundo puesto, recibió $1.000.000, aportado por la firma Gas Carbónico Chiantore.

Más allá de los premios, las Olimpiadas dejaron en evidencia el interés de las nuevas generaciones por los procesos vinculados con la producción agropecuaria, la transformación de las materias primas y la generación de valor en origen.

En el marco de una exposición que busca mostrar toda la potencia de la cadena agroindustrial, la competencia sumó una mirada hacia el futuro: jóvenes estudiantes que, desde las aulas, comienzan a construir conocimiento sobre la bioenergía que impulsa buena parte de la economía regional.

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